'Matrix Resurrections' es la mejor secuela de la saga: un sorprendente regreso de Neo y Trinity sin miedo a no gustar a todo el mundo

El estreno de ‘Matrix’ en 1999 fue una revolución. Se convirtió en la película de moda y no pocos quisieron imitarla. No puede decirse lo mismo de las dos secuelas estrenadas cuatro años después. Claro que tienen sus seguidores, pero el sabor de boca general que dejó fue mucho menos positivo. De hecho, a nadie le hubiera sorprendido que la existencia de la saga en la gran pantalla hubiese llegado a su fin con ‘Matrix Revolutions‘.

16 años tuvieron que pasar hasta la confirmación de una cuarta entrega finalmente titulada ‘Matrix Resurrections’. ¿Otro intento más de seguir exprimiendo una franquicia popular o fruto de una idea que simplemente tenía que plasmarse en imágenes? Las motivaciones de Lana Wachowski apuntaban a lo segundo y una vez vista está claro que así es. Eso sí, no esperéis una aventura redonda, porque no lo es.

Con voz propia

Tal y como se adelantaba en la estupenda campaña promocional, ‘Matrix Resurrections’ bebe mucho del pasado, recurriendo a menudo a los insertos de imágenes de la primera entrega, pero ahí no hay intención alguna de fan-service, sino la decisión de construir algo nuevo a partir de unos cimientos ya conocidos.

De hecho, en ‘Matrix Resurrections’ incluso se atreven a burlarse de esa nostalgia mal entendida, esa búsqueda de la comodidad de lo ya conocido para no querer ir más allá. No deja de ser algo que siempre formó parte del ADN de la saga, pero aquí Wachowski introduce un componente de ligereza que le sienta muy bien a la película.

Con eso no quiero decir que la intensidad brille por su ausencia, pero sí que que ‘Matrix Resurrections’ nunca llega a caer en esa agotada grandilocuencia que tanto llegó a lastras a las dos anteriores secuelas. Tampoco voy a decir que quite el mal sabor de boca que pudieron dejar aquellas, pero sí que aquí se nota que quieren jugar con este universo en lugar de incorporarlo a su mochila como una losa de la que no pueden desprenderse.

Matrix Resurrections Neo Trinity

Eso lleva a que la película tome una serie de decisiones que van a dividir al público. Lana Wachowski no tiene ningún interés en que ‘Matrix Resurrections’ cumpla ningún anhelo de los fans de la saga, algo que deja claro de entrada con la forma de introducir a un Morfeo radicalmente diferente al interpretado en su momento por Laurence Fishburne, y eso que el personaje encarnado por Yahya Abdul-Mateen II rinde pleitesía en más de una ocasión a su predecesor en el papel.

A partir de ahí, lo más fácil sería ver ‘Matrix Resurrections’ como una historia de rescate. Ese es el gran hilo conductor de la película, pero alrededor de ello hay espacio para la reflexión, el espectáculo y la determinación a que nunca parezca que hay un camino claro del que va a ser imposible desviarse.

Atrevida pero no infalible

Matrix Resurrections Imagen

De esa forma, esas primeras opiniones que destacaban lo atrevida que es la película no podrían tener más razón. El problema es que estar dispuesto a ir a contracorriente no es garantía de nada y el abultado metraje de la película lleva a que sea un poco montaña rusa, con altos muy estimulantes pero también bajos que no llegan a sacarte de la película porque tampoco duran demasiado.

Hay algo de efímero en todo ese viaje de Neo, primero de autodescubrimiento y luego de rescate, como si no existiera tanto ánimo de trascender como de culminar algo que la dedicatoria incluida en los títulos de crédito finales -ojo que hay una escena al final, no os vayáis antes de tiempo- resume bastante bien: “El amor es la génesis de todo“.

Matrix Resurrections Pelea

Además, Wachowski encuentra en Keanu Reeves a su cómplice ideal, quien asume a la perfección la nueva situación de Neo y sabe dar con ese punto justo entre lo ligero y lo intenso para pasárselo bien sin perder nunca de vista las intenciones de la película. Luego el resto de personajes cumplen funciones diferentes -personalmente me gustó especial Neil Patrick Harris-, pero nada sería lo mismo sin Neo.

Por lo demás, el apartado visual vuelve a ser esencial en ‘Matrix Resurrections’, pero da la sensación de que existe menos ambición en las peleas cuerpo a cuerpo, recurriéndose mucho más a menudo a los cambios de plano que en las anteriores entregas. Pero fuerza sigue teniendo, sobre todo esa arrolladora persecución por las calles de San Francisco.

En resumidas cuentas

Matrix Resurrections Escena

‘Matrix Resurrections’ es la mejor secuela de la saga, una película que se atreve a volar libre en un ecosistema que muchos dábamos por finiquitado. Eso no quiere decir que lo haga todo bien, pero se agradece un blockbuster que se atreve a hacer lo que le viene en gana en lugar de centrarse en dar lo que se supone quiere el público, incluso en esos momentos menos inspirados que el resto.


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‘Matrix Resurrections’ es la mejor secuela de la saga: un sorprendente regreso de Neo y Trinity sin miedo a no gustar a todo el mundo

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Espinof

por
Mikel Zorrilla

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