Sitges 2021 | ‘Mad God’: el genio tras las criaturas de ‘Star Wars’ nos lleva al infierno en la obra maestra que tardó 30 años en rodar

Imagina las grandes escenas con monstruos de la trilogía original de ‘Star Wars’, desde las partidas de ajedrez con Chewie a la pelea de Luke con Rancor. Apenas duraban unos minutos y marcaron una época. Ahora imagina que el tipo detrás de esas creaciones estuviera media vida creando una película en su propia casa con toda esa magia concentrada en cada uno de sus minutos de duración. Eso es ‘Mad God’. Un milagro que se puede ver la sección online del Festival de Sitges 2021.

Aunque el nombre Phil Tippett a muchos no les diga nada, seguramente han visto alguna vez parte de su trabajo, ya que el legendario artista de efectos visuales, diseñador de criaturas, y continuador del arte stop-motion no solo ha trabajado en ‘Star Wars’, sino que es responsable de las máquinas de ‘RoboCop’, ‘Piraña’, ‘Willow’, ‘Starship Troopers’ y ‘Parque Jurásico’ entre otras muchas piezas clave de la cultura pop. Fue durante el rodaje de ‘RoboCop 2’, en 1989, cuando decidió empezar a hacer el proyecto de su vida.

Tras arrancar el diseño en su propio estudio, Tippett lo dejó en barbecho a lo largo de la década de 1990 y lo recuperó a principios de la década de 2000, cada nuevo avance dependía de tiempo que tuviera y una financiación irregular e independiente. El resultado es una película absolutamente libre, sin ningún tipo de atadura, que muestra el lado oscuro nunca visto de un artista que se movía dentro del sistema de éxito de taquilla de Hollywood, que cambia los monstruos de fantasía para chavales por los abismos ardientes del infierno.

Del infierno al horror cósmico

Mad God Phil Tippett

‘Mad God’ comienza con una cita de Levítico, el libro más rabioso de la Biblia y una visión de la lucha posterior a la torre de Babel. Un punto de partida que da pistas sobre sus temas teológicos y de paraísos perdidos, ángeles caídos y civilizaciones que parecen inspirados por libros intertestamentarios, la obra de William Blake, o las visiones del infierno del Bosco o Pieter Brueghel. Sin embargo, no es una película con mucha historia, al menos no en el sentido narrativo tradicional.

Sin líneas de diálogo y a través de múltiples viñetas dentro del mismo universo, Tippett utiliza exclusivamente la narración visual, ilustrando el verdadero alcance de su imaginación en una estructura no verbal que traza la geografía de un mundo macabro a ritmo de música progresiva —parece un vídeo de Tool de 200 millones de dólares–, con una cantidad abrumadora de información sin explicación, que nos da idea de que tras las creación de cada monstruo y escenario hay un trabajo de planteamiento mastodóntico.

‘Mad God’ sigue a un hombre enmascarado sin nombre, conocido solo como The Assassin, mientras desciende por un mundo de terror sobrecogedor con una maleta llena de dinamita mientras vamos viendo distintas capas de arriba abajo, a medida que cae más profundamente en las profundidades del infierno, se suceden nuevas atrocidades frente a nuestros ojos en las que cada pequeño detalle insinúa una historia invisible. Una especie de nueve círculos del infierno de Dante con una dimensión industrial en los subterráneos digna de ‘Metrópolis’ (1927).

Madgod2

Una obra underground épica

A ratos parece que veamos una adaptación del videojuego de los Lemmings, a veces como si los habitantes de los vertederos y lugares prohibidos de los Fraggle Rock hubieran conquistado todo sin dejar nada bueno en el camino. Todo es feo y grotesco, con carne, líquido y metal oxidado fusionándose de forma nauseabunda. Los cuerpos son aplastados por todo tipo de objetos, triturados por exprimidores industriales gigantes para alimentar a cosas monstruosas en un interminable dominó de muerte en el que todo es machacado para para crear otra nueva generación a la que machacar.

Hay criaturas con bocas hechas con dentaduras postizas reales que parecen creadas por Jan Švankmajer, titanes que aplastan todo lo que encuentran en su camino que parecen creaciones clásicas de Ray Harryhausen y paseos por avenidas llenas de depravación y sexo turbio que parecen salidas de una dimensión alternativa en donde Ralph Bakshi convirtió ‘Heavy Traffic’ (1973) y ‘Los hechiceros de la guerra’ (Wizards, 1977) en una sola película. Tippett ni siquiera se limita a usar stop motion, también hay otros recursos y acción real con el director de ‘Repo Man’ Alex Cox (no podía ser otro), haciendo de Mad Doctor.

Hay insertos de vídeos porno, algunos efectos digitales, mezcla de técnicas y experimentación combinadas con brillantez técnica al servicio de una visión nihilista e inabarcable que lleva desde representaciones más terrenales de guerra, desolación y colapso ambiental apocalíptico a un clímax de verdadero horror cósmico con monolitos y un viaje lisérgico verdaderamente herederos de ‘2001: una odisea en el espacio’ (1968) si esta fuera cincelada por Lovecraft.

Phil Tippett Mad God

‘Mad God’ es pura escatología underground, en la que aparecen desde Crumb o Dave Cooper a Jim Woodring. Un monumento a la fantasía oscura en distintas texturas, desde el steam punk al expresionismo postindustrial, pasando por los cuentos de hadas de Jim Henson si este se inyectara LSD. Puro caos de la transformación con lógica interna que se sigue de forma intuitiva, siempre con una excelencia técnica que convierte su espectáculo mutante en un hito del cine de animación adulto digno de figurar frente a ‘El planeta salvaje’ (La planéte sauvage, 1973) o ‘Midori-ko’ (2010).


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Sitges 2021 | ‘Mad God’: el genio tras las criaturas de ‘Star Wars’ nos lleva al infierno en la obra maestra que tardó 30 años en rodar

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Espinof

por
Jorge Loser

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