El año en que Ubisoft no sacó un Assassin's Creed, un periodo de transición que le sentó genial a la saga del Credo de los Asesinos

Una de las sagas más populares surgidas en la séptima generación de consolas es sin lugar a dudas Assassin’s Creed. Desde su sorprendente debut en 2007 Ubisoft no ha parado de lanzar capítulos a razón de un año durante casi una década. Y esto para la saga principal, puesto que hubo bastantes spin-offs.

Con tanto juego de Assassin’s Creed es lógico que la franquicia de la compañía francesa sufriese un desgaste al no aportar cambios revolucionarios para que esa máquina de hacer dinero no aminorase su flujo, puesto que se complementó con otra serie de productos alejados del mundo de los videojuegos, como libros o incluso una película que se estrenó curiosamente en 2016. Y decimos “curioso” porque fue el año en el que no se lanzó ningún videojuego de Assassin’s Creed.

Más que un Prince of Persia de mundo abierto…

Assassin's Creed

Para comprender su explotación y posterior desgaste hasta necesitar un giro de 180 grados para refrescar sus mecánicas conviene recordar sus orígenes. Hay que remontarse hasta 2003, cuando finalizó el desarrollo de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo. A Patrice Désilets, director de dicho clásico atemporal, se le encomendó la tarea de crear un nuevo juego del príncipe de Persia para la séptima generación de consolas. Pero debido a la precaria información sobre PS3 y Xbox 360 por aquel entonces, se empezó a trabajar en PS2 hasta que finalmente se pensó en un juego de mundo abierto (esta vez sí) para las nuevas consolas.

El nombre de este trabajo inicial se llamó Prince of Persia: Assassin, estando inspirado tanto en la vida de Hassan-i Sabbah como en la novela Alamut de Vladimir Bartol. El resto, como se suele decir, es historia, pese a no ser al final un Prince of Persia, sino algo completamente distinto: Assassin’s Creed. Asesinos, Templarios, viajes en el tiempo por medio del Animus… Pura fantasía y ciencia ficción. Un cóctel explosivo que cautivó a millones de jugadores a pesar de contar con mucho margen de mejora, llegando a su cénit en Assassin’s Creed II en 2009.

Ubisoft había encontrado el sucesor ideal de los Prince of Persia, una saga que entraría en barbecho tras Prince of Persia (2008) y Las Arenas Olvidadas (2010) a la espera de que recupere su antiguo reinado con el (retrasado) remake de Las Arenas del Tiempo, la obra que más nos marcó por su originalidad, con permiso del Prince of Persia clásico, todo un icono en su época junto con Another World.

Desde el primer Assassin’s Creed en 2007 la saga no faltó a su cita anual hasta 2015, inclusive. Porque antes de su laureada secuela, por ejemplo, se lanzó en 2008 para Nintendo DS Assassin’s Creed: Altaïr’s Chronicles, precuela de la primera aventura de Desmond/Altaïr. Y si hablamos de la saga principal, desde la secuela de 2009 fueron saliendo capítulos año tras año, variando la localización y poco más, salvo el cambio que supusieron las batallas navales en Assassin’s Creed III (2012), explotadas con acierto en Assassin’s Creed IV: Black Flag (2013).

Previamente, entre 2010 y 2011, se siguió apostando por la historia de Ezio Auditore con La Hermandad y su cierre en Revelations. Mientras que en 2014 se produjo un hecho insólito: dos juegos de la saga principal el mismo año. Por un lado, Assassin’s Creed Rogue; y por otro, Assassin’s Creed Unity, el primero de la octava generación de consolas. Sin embargo ese salto no estuvo a la altura, en parte por verse lastrado por los innumerables bugs pese al renovado parkour.

Poco importó su modo cooperativo online, puesto que la saga no aportaba novedades verdaderamente revolucionarias a su fórmula, llegando hasta su desgaste más absoluto en Assassin’s Creed Syndicate. Y eso que obtuvo críticas levemente más positivas que el anterior Unity. Ubisoft era consciente de que los años de gloria de la saga, donde cosechaba sobresalientes a diestro y siniestro, se habían olvidado y que necesitaba un giro radical. Y se tomó un año de descanso.

Porque se dice pronto, pero desde 2007 se lanzaron nueve capítulos de la saga principal junto con ocho spin-offs, entre ellos ese guiño a los Prince of Persia clásicos iniciado con Assassin’s Creed Chronicles: China en 2015. Cierto es que entre enero y febrero de 2016 se lanzó el resto de esas crónicas (India y Rusia), pero no forman parte de la saga principal. Por algo se les llama spin-offs, vaya.

Assassin’s Creed Origins, un nuevo rumbo RPG

Assassin's Creed Origins

Y llegó octubre de 2017 y con esta fecha el estreno de Assassin’s Creed Origins, una aventura en la que Ubisoft abrazó de lleno el componente RPG en un Assassin’s Creed. Era la revolución que necesitaba para renovarse, aunque este cambio no agradase a todo el público por igual, especialmente a los más puristas.

En el fondo seguía siendo un Assassin’s Creed, con todo lo que ello supone en cuanto a historia, desarrollo y ambientación, pero bajo una serie de mecánicas nuevas, con combates más exigentes y una evolución típica de los juegos de rol, con nivel para el personaje y los enemigos, distintas rarezas para los objetos y mucho más. Aparte que la elección del antiguo Egipto, de incontestable belleza, fue un acierto para este capítulo que nos mostró el origen de los Asesinos.

Ante su buena acogida respecto a los anteriores capítulos Ubisoft siguió ahondando en ese nuevo estilo hasta el punto de perfeccionarlo en Assassin’s Creed Odyssey en 2018, un juego que en esta ocasión nos llevó a la antigua Grecia, llena de misticismo. Y con contenido a espuertas, hasta el punto de provocar otro “parón” al no salir ningún Assassin’s Creed en 2019 por sus expansiones. ¿Lo bueno? Que gracias a un bug en esa “Odisea” surgió esa grata sorpresa a reivindicar llamada Immortals Fenyx Rising en 2020, casualmente.

Y esto nos lleva hasta el reciente Assassin’s Creed Valhalla, también de 2020. Una aventura ambientada en la época de los vikingos que destacó, entre otras cosas, por la implementación de habilidades, por si no quedó claro a estas alturas el enfoque de RPG en la saga desde 2017. A nivel personal me sigo quedando con este rumbo en los Assassin’s Creed, aunque no me desagradaría revisitar algún día las primeras entregas con aires renovados… ¿Con qué etapa os quedáis?

En cuanto al futuro de la saga, aún queda mucho hasta que salga al mercado Assassin’s Creed Infinity, donde se apostará por una plataforma como servicio.


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Vida Extra

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Jarkendia

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