Hay películas que por encima de todo, funcionan. O que por encima de todo, sólo se les pide que funcionen.

Efectivamente, ‘Despierta la furia’ es una de estas películas a las que no les pedimos, o que no tenemos por qué pedirles ni más ni menos. Películas que se limitan a funcionar a su manera, y de una manera pragmática y muy eficiente para quien tenga correctamente ajustadas sus expectativas como espectador. Una de esas películas que como me gusta decir (a veces), no inventan la rueda pero que la hacen girar como es debido.

El tipo de película que hacen bueno a Jason Statham, un actor tan limitado como acertado cuando el traje se ajusta tan bien a sus medidas. Como es el caso, por supuesto: Un thriller “a lo pobre” que funciona en la misma medida que aquella ‘Fantasmas de marte’ de John Carpenter en la que por cierto también salía Statham. No es que sean lo mismo, pero la forma de proceder de Guy Ritchie con ‘Despierta la furia’ viene a ser la misma.

Esto es, el empleo de una narrativa no lineal sustentada en continuos flashbacks que animan, y bastante lo que escrito sobre plano no sería ni tan animado ni tan efectivo. Habrá quien piense en Christopher Nolan, si bien Ritchie a diferencia de su compatriota deja su ego de lado y se limita a cumplir de la misma manera en la que lo hubiese hecho Carpenter, centrándose en narrar con eficiencia amoral una historia sencilla y honesta.

No, ni Ritchie ni Statham pretenden salvar el mundo o el cine. Tampoco parece que pretendan mucho más de lo que pretendían Charles Bronson o Clint Eastwood con aquellos thrillers de los 70 a los que ‘Despierta la furia’ también recuerda en toda su crudeza y sequedad. Es más de lo mismo pero para el que lo pueda disfrutar, bien hecho. Y tan bien hecho como para que a su manera funcione, y que además lo haga a las mil maravillas.

Poco acaban importando las inconsistencias, casualidades o clichés sobre los que se apoya de forma interesada. ‘Despierta la furia’ es una sólida película de acción varonil y de serie B consecuente con el modelo que abraza y le vale como excusa, justificación y coartada. Todo ello conjugado con un hábil montaje que juega bien al despiste y un reparto altamente resultón que sin duda disfruta de este inmisericorde juego de niños para adultos.

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