La caza y supervivencia de Open Country son un reclamo poderoso, pero las piedras de su camino me han supuesto un verdadero obstáculo

La tarea más complicada que tiene Open Country, la montaña más difícil de superar, la completa con muy poco esfuerzo. Sus imponentes paisajes dejan perplejos a más de uno y sin mostrar un músculo gráfico de última generación, crea estampas que bien valen un fondo de pantalla.

Como todo buen plato, hay que hacer que entre por los ojos. Y entre los ingredientes encontramos mucha dosis de caza, bastantes raciones de supervivencia y un vastísimo mundo por explorar. Abandona la rutina que te aplasta como una losa cada mañana y lánzate a la aventura, a descubrir tus propios límites entre la naturaleza

La vida en el bosque es la vida mejor

La premisa de Open Country es sencilla: somos un chupatintas, un funcionario, un empleado cualquiera de sucursal que acarrea con las banalidades del trabajo diario. Harto de la repetición de actividades, decidimos mandar todo al carajo, enganchar nuestra caravana e irnos a lo más profundo del bosque.

Una historia que encaja perfectamente con muchos de nosotros (la premisa es muy similar a lo visto en la película Into the Wild) y es por ello que en el apartado de personalización del personaje podemos pegarnos el gusto de retratarnos. No es que tenga una gran variedad de opciones, pero son las necesarias para que nos sintamos cómodos con nuestro avatar.

Open Country

Claro, podemos ir de muy machos y soltarnos la melena e introducirnos de lleno en la vida silvestre, pero como en muchos otros juegos de supervivencia, aquí no nos vemos obligados a adoptar este estilo de vida por circunstancias ajenas. No hay un apocalipsis zombi o un desastre nuclear que nos haga retroceder varios cientos de años, sino que el contacto con otras personas será recurrente.

Nos desplazamos a través con un viaje rápido a través de nuestra caravana, tenemos asentamientos que visitar y hasta un bar en el que compartir y charlar, incluso por vía walkie-talkie. El guarda forestal de la zona nos encargará misiones de todo tipo, mientras que el mercadeo no falta en la barra del bar. No estamos solos, aunque lo pueda parecer.

Aprender a fundirte con el entorno

Yendo al turrón, al auténtico solomillo de Open Country, nos vemos sumidos entre árboles, troncos, animales y ríos. No hay estrés por medio, el desafío, más allá de las misiones mencionadas, nos lo ponemos nosotros mismos. Si estáis acostumbrados a este género, es más que posible que en apenas unos minutos tengáis montado vuestro propio fuerte inexpugnable.

La madre naturaleza nos provee de todo, por lo que la recolección de recursos es fundamental. Ramas, troncos, telas y alguna que otra mora son ejemplos de objetos que nos serán habituales durante toda nuestra partida. Son elementos básicos para construir la rudimentaria casa de madera, iniciar esa hoguera que caliente las noches y cocine los alimentos que nos llevamos a la boca.

Open Country

Evidentemente todo ello está dirigido a cubrir nuestras necesidades básicas como el cansancio, el hambre o la sed. Hay que ser cuidadosos en estos aspectos, ya que si recogemos agua con la cantimplora de un zona estancada, habrá que hervirla para evitar males mayores al consumirla. Lo mismo sucede con la carne, pasando el riesgo a nosotros sobre si consumir o no. (Creedme, no querréis enfermar o lesionaros)

Si de algo presume Open Country es de ser un título de caza. La experiencia de FUN Labs orbita en gran medida sobre este sistema y es donde los amantes de obras como Hunting Simulator o The Fisherman pueden encontrar un punto de referencia. Las piezas para llevarnos a casa son de todo tipo, pero todas responden a un mismo patrón.

Hay que acercarse de forma realmente sigilosa, en cuclillas y teniendo en cuenta aspectos como la dirección del viento, para evitar que nuestro olor alerte a la presa. Lo que puede parecer que a la práctica no es tan relevante, os aseguro que sí: me he llegado a colocar a bastantes metros de distancia, me he acercado apenas unos pasos y el ruido ya ha hecho huir a ese ciervo escurridizo.

Open Country

Para evitar perder munición y mejorar nuestras aptitudes tenemos el clásico árbol de habilidades, con hasta 30 mejoras posibles gracias a los puntos que conseguimos al completar misiones. De esta forma podremos ser más sigilosos al movernos, tener una mejor puntería o ser capaces de resistir las temperaturas más adversas.

Si nos vemos todavía más superados por la situación podemos hacernos con el mejor amigo del hombre. Un perro bien adiestrado nos servirá de mucho, ya no solo para seguirle el rastro a un animal, sino como acompañante durante nuestra soledad. Por si fuera poco, Open Country dispone no solo de un modo para un jugador, sino de formato para hasta cuatro jugadores y un modo versus, para dirimir quién es capaz de hacerse con una buena pieza en menos tiempo.

Open Country

Jugar con más amigos puede ser una preciosa aventura, porque los biomas del título son amplios y variados. Mellow Hills, Tumnus Valley o Snowridge Valley son algunos de los ejemplos de estos territorios, cada uno con sus épocas estivales. Pasar tiempo entre ellos es gratificante, con un sistema de iluminación realmente bueno, al igual que una lluvia que empapa de forma realista y moja nuestra pantalla.

Evidentemente, cada una de estas zonas posee su propia flora y fauna, así como sus particularidades. En aquellos lugares con mucho frío, no será posible pescar debido a que la superficie del agua estará congelada.

A pesar de todo, el mundo de Open Country palidece por defectos graves. Sí, es cierto que posee estampas preciosas, pero los graves defectos técnicos y jugables son piedras en el camino que por mucho que queramos esquivar nos hacen tropezar en ellas.

Hablamos de situaciones en las que el juego sencillamente no responde a los comandos, obligando a reiniciar la aplicación. La IA de los animales en muchas ocasiones rompen ese encuentro especial entre cazador y presa, ya que aunque se alerten, acaban estancados entre árboles o corriendo contra una roca.

En el sonido tengo sensaciones encontradas, ya que aunque la banda sonora me ha gustado especialmente, con canciones de aventura y estilo country, lo cierto es que en muchas situaciones no casa para nada con lo que estamos haciendo. ¿Os acordáis de lo que dije sobre las lesiones y enfermedades? Si os veis afectados de esta forma, habrá un recordatorio constante en forma de gruñidos y quejidos de nuestro personaje, además de que la opción de sobrellevar las penurias no existe, lo que nos obliga de todas formas a encontrar la medicina o el vendaje necesario.

La beta de Open Country nos deja unas impresiones agridulces, con esos problemas que esperemos que estén totalmente pulidos para su lanzamiento definitivo el 3 de junio en PC, Xbox One y PS4. Lo dicho, los seguidores más fervientes de la pesca y la caza pueden sumar una cita pendiente si así lo desean.


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La caza y supervivencia de Open Country son un reclamo poderoso, pero las piedras de su camino me han supuesto un verdadero obstáculo

fue publicada originalmente en

Vida Extra

por
Juan Sanmartín

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